Sudor y sangre

Apr - 17 2017 | By

Una dermatóloga, quien hace tiempo me dio unas sesiones de orientación respecto a cómo pasar el ENARM, me dijo que muchas de las enfermedades o condiciones adversas a las que se enfrenta el órgano más grande de nuestro cuerpo, que es la piel, se producen por males emocionales que pueden llegar a causar daños irreversibles en un ser humano.

Hemos de saber que los males físicos que nos acechan son en gran medida producidos por males que psicológicos, que se encuentran escondidos en la profundidad de los abismos de la mente, de la misma manera que un erizo grande y lleno de espinas se encuentra escondido en las entrañas de un coral.

Muchas personas reaccionan de una manera violenta o de suma indignación cuando alguien les pregunta algo sobre su salud mental, ya que toman esto como una acusación de carácter degradante y violento.

Muchas personas no entendemos que el mantener una salud mental sólida es tan natural como la nieve en las montañas durante el invierno, sin entender que en realidad, viviendo en un mundo como en el que vivimos es más fácil tener una mala salud mental que una buena.

Esto es debido a que los valores occidentales siembran estándares existenciales sumamente complicados de cumplir para la mayoría de la población en un mundo diseñado para el bienestar  de las minorías.

A su vez los valores y modos de vida que proyecta la propaganda occidental solo muestra punta del iceberg de lo que en realidad son esos estándares y valores y no nos enseñan lo que uno debe sacrificar para obtener dichos bienes.

En tiempos anteriores, uno de mis objetivos principales era conseguir el éxito absoluto en todo lo que mi propusiera, al mismo tiempo que tener una estabilidad emocional y familiar impecables; de lo contrario (yo pensaba), mi vida sería un absoluto y rotundo fracaso y debería en vez morir.

Ahora, después de muchos tropiezos y algunas conquistas, me doy cuenta de que  la vida perfecta no existe y que siempre que consiga tapar un bache, invariablemente otro se abrirá y cuando éste se abra otro cerrará.

Esto puede ser un paradigma existencial que podría hundir a muchos corazones, cuyas esperanzas eran como aquellas que yo algún día tuve, ya que todos, al comenzar a escalar una montaña esperamos que al llegar a la sima las nubes nos soportaran gracias a nuestro triunfo y todo lo demás serán planicies tranquilas después de haber sangrado, sin embargo las cosas por lo general no son así para la mayoría de los hombres y mujeres que caminamos el mundo.

A modo de poder marchar por los campos de la vida con honor y sobriedad hemos de estar dispuestos a sacrificar para poder ganar y entender que si queremos buscar absoluta tranquilidad y reposo es mejor sentarnos a esperar a la muerte, quien pueda llevarnos lejos de esta dimensión hacia donde todo lo que existe es solo lo eterno.

Es por eso que para esperar gloria hay que ofrecer sudor y sangre.