Las úlceras por presión, un reto para los centros de salud y el entorno familiar

Jan - 11 2017 | By

Las úlceras por presión, también conocidas como úlceras de decúbito o escaras, son lesiones localizadas en la piel o tejido subyacente que habitualmente ocurren sobre alguna parte del cuerpo como resultado de la presión, en combinación con fricción o humedad y temperatura excesivas en la piel.

Este tipo de úlceras se producen debido a la presión aplicada a los tejidos blandos, dando como resultado un flujo sanguíneo completa o parcialmente obstruido. El cizallamiento es también una causa de este problema, ya que puede obstruir los vasos sanguíneos que alimentan la piel y las estructuras de los tejidos dañados.

Las úlceras por presión se desarrollan más comúnmente en personas que no se mueven o se limitan a sillas de ruedas. Se cree ampliamente que los siguientes factores también influyen en la tolerancia de la piel a la presión y el cizallamiento, aumentando así el riesgo de desarrollo de úlceras por presión:

  • La desnutrición
  • Los microclimas, como la humedad de la piel causada por sudoración o incontinencia y las temperaturas elevadas de la piel
  • Por enfermedades que reducen el flujo sanguíneo de la piel, como arteriosclerosis o aquellas que reducen la sensación en la piel, como parálisis o neuropatía

Una úlcera grave puede causar la destrucción del músculo, tendón y hueso.

Esto se debe a que cuando un paciente que permanece en una posición corporal durante un período prolongado de tiempo se pueden presentar estas heridas que son extremadamente dolorosas y pueden conducir a discapacidades permanentes, y en casos extremos, llevarlos a una amputación, falla de órganos y hasta la muerte.

El problema tampoco se limita a la atención aguda, en donde lamentablemente más de la mitad de todas las úlceras ocurren en situaciones de cuidados a largo plazo.

A pesar de las mejoras en la prevención de este tipo de úlceras, en muchos centros de salud continúan afectando a un porcentaje importante de sus pacientes. Sin embargo, las opiniones e investigaciones de expertos sugieren que la mayoría de las úlceras pueden y deben evitarse.

Sabemos que, este tipo de lesiones no solo aquejan a la salud del paciente, que es quien padece de los dolores, sino que también se extiende a sus familiares y toca puntos álgidos como la economía.

Por ejemplo, los recursos tanto económicos como profesionales que se destinan para su prevención y tratamiento en los centros de salud son considerables.

En un centro de salud, el cuerpo de enfermería son los encargados y los especialistas en su prevención y cuidado. Por ello es importante que se encuentren a la vanguardia para tener una taza de éxito más alta en cuanto a su prevención y tratamiento.

El cuerpo de enfermería, por lo tanto son la clave para reducir tanto el costo de la herida a los proveedores de salud como el mejorar la experiencia del paciente.

Por otro lado, cuando al paciente se le trata su problema en casa, las cosas cambian en el entorno familiar, ya que impacta de muchas formas el cuidado de un enfermo bajo estas circunstancias.

Por ello es importante apoyarse nuevamente en un equipo interdisciplinario, para que todos, desde el mismo paciente hasta sus familiares, puedan sobrellevar de la mejor forma posible esta situación.

Afortunadamente, existe todo un mecanismo de apoyo alrededor de este problema a través de guías internacionales que especifican los cuidados a llevar a cabo, así como una amplia gama de productos, soluciones y servicios.

Por ello, la mejor forma de resolver este problema es el estar informado y buscar a la vez la mejor ayuda posible para todos los involucrados.