La muerte artificial

Oct - 26 2016 | By

El día de hoy tuve que salirme temprano de mis diplomados para médicos generales, debido a que me hablaron del forense para realizar una autopsia al cuerpo de una adolescente de 16 años, a quien encontraron muerta en el baño de la escuela  temprano esta mañana.

El reporte policiaco declaraba que la niña había sido vista por última vez ayer, a las 7:00 p.m., cuando le dijo a sus padres que saldría por un tiempo de aproximadamente dos horas a casa de unos amigos para cenar y terminar una tarea que no  entendía. Los padres, quienes siempre están ocupados, le dieron permiso, sin saber siquiera hacia dónde se dirigía.

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Esa noche, los padres de la jovencita fueron a cenar a un restaurante y a tomar unas copas con algunos amigos, con el motivo de celebrar un contrato muy importante que puede llevar a otro contrato de carácter billonario. Qué iban a saber sus padres que para la hora que estaban brindando su hija acababa de morir.

Aquella noche los padres de la jovencita fallecida llegaron bastante tomados (a tal grado que el día siguiente el coche nuevo amaneció sin espejo izquierdo y todo rayado de la puerta) y ni siquiera fueron a verla a su habitación, donde se habrían dado cuenta de que no estaba; en vez de ello, llegaron directamente a dormir con todo y ropa de gala.

El día siguiente (hoy) los padres fueron despertados por una llamada telefónica de la escuela a las 7: 00 a.m., exactamente 24 horas después de que su hija había partido de la casa, aún con vida.

En aquella llamada, el director de la escuela les informó muy agitado que habían encontrado el cuerpo sin vida de su hija en uno de los baños de mujeres, pidiéndoles que se reportaran inmediatamente.

Los padres, incrédulos y con una terrible resaca, fueron al cuarto de su hija, a quien naturalmente no encontraron; consecuentemente, la madre de la jovencita cayó desmayada ante la veracidad de la terrible noticia que habían recibido de la escuela.

Al despertar de su inconciencia, los padres fueron a la escuela de su hija, donde efectivamente encontraron su cuerpo sin vida en la camilla de los paramédicos y con un equipo de forenses del estado, quienes declararon había muerto a las 11:00 p.m.  de la noche anterior por causas desconocidas y se sospechaba un envenenamiento, por lo que la trasladaron conmigo.
suicidio

Al recibir el cuerpo, comencé a examinarla en la superficie, es decir sin bisturí, para buscar por signos de violencia, signos que nunca encontré.

Procedí entonces a lavarme las manos y a ponerme unos guantes nuevos de látex, para proceder con una detallada autopsia, para que después pudiesen sus familiares velar su cuerpo y rezar por su eterno descanso.

Sin embargo, al darme la vuelta, escuché que el cadáver comenzó a toser suavemente, sólo para darme cuenta de que la adolecente había regresado a la vida, un proceso que duró aproximadamente 30 minutos y salió caminando de aquella sala.

La situación es que la muchachita intentó suicidarse con una píldora que le dijeron que era veneno potente, pero en realidad solo dormía los signos vitales.

Sabrá Dios qué ha de haber visto, que ahora la muchachita quiere irse de monja.