Deja la interpretación médica a los profesionales de la salud

Oct - 18 2016 | By

Varios son los elementos a los que recurre un médico para determinar nuestro estado de salud.

Todo comienza con una serie de preguntas que van orientando al médico, pasando por una auscultación donde se revisan los signos vitales, como presión, latidos del corazón, peso, estatura, etcétera.

De acuerdo a la historia clínica del paciente, así como la auscultación física, el médico va descartando ciertos indicios.

Sin embargo, en muchas de las ocasiones será necesario profundizar más, por lo que recurre a pruebas de laboratorio a través de diversos estudios, sean estos de orina, excremento o una química sanguínea, llegando incluso a recurrir estudios muchos más especializados o complejos de acuerdo al caso.

Entre estos estudios, la química sanguínea sobresale principalmente por la cantidad de información que puede arrojar nuestra sangre.

Entre los resultados se mide la glucosa, lo que identifica enfermedades como la diabetes, enfermedades renales, hipertiroidismo, pancreatitis aguda, tumores de páncreas, hipoglicemia, exceso de insulina, hipotiroidismo.

El ácido úrico que muestra problemas por el exceso al comer carnes rojas, vísceras animales, embutidos, mariscos, frutos secos.

La presencia de colesterol alto, lo que puede obstruir las arterias y llevar a cardiopatías.

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Gracias a la albumina, que es una proteína producida por el hígado, descartar enfermedades hepáticas o renales.

En la sangre también se puede medir la presencia del calcio, lo que permite detectar enfermedades óseas o enfermedades de la glándula paratiroides o de los riñones.

Al analizar los niveles de potasio se pueden indicar posibles acidosis respiratoria, insuficiencia renal, destrucción de glóbulos rojos,

El nivel de sodio en la sangre indica qué tan equilibrado se encuentra el sodio y el agua en los alimentos y las bebidas que se consume, aunado a la cantidad encontrada en la orina.

Un examen de proteína total mide la cantidad de albúmina y globulina, las cuales ayudan a medir el nivel nutricional o posibles afectaciones renales o hepáticas.

Y así la lista sigue.

Lo interesante de estos casos es que si bien llegamos a realizarnos algún tipo de estudio, te recomiendo que no trates de darles tú mismo una interpretación cuando algunos de los datos se encuentran “fuera de rango”.

Lo único que consigues con ello es estresarte, ya que estos valores son parte de un estudio integral que realiza el médico y que a su vez él coteja y va depurando con otro tipo de variables.

Esto lo traigo a colación porque hace poco llevé a mi papá al médico porque se sentía un tanto débil.

El médico le indicó realizarse ciertas pruebas clínicas y una vez con los resultados en la mano, mi padre se deprimió al ver que dos valores salieron fuertemente del rango.

Afortunadamente eran rangos que si bien debían atenderse, no implicaban ningún riesgo grave de salud.

Después de un tratamiento sencillo y corto, mi padre recuperó su vitalidad y ha prometido dejarle las interpretaciones médicas justamente a los profesionales.

Y es justo lo que te invito a realizar.

Apóyate de los profesionales tanto de un buen médico como de un buen laboratorio para que el diagnóstico sea lo más acertado.